sábado, 4 de mayo de 2013

Trasnochar



Dos y dos son cuatro y una son cinco. En esta vida tal vez, todo este planificado, pero muchas veces nos paramos a pensar, y nos preguntamos si realmente existen las casualidades o coincidencias. Hay demasiadas circunstancias y situaciones que se convierten en rutina, pero es que nosotros no hacemos nada para remediarlo y lo dejamos pasar si más.

Sin embargo, las rutinas aburren con lo cual tenemos que hacer todo lo posible para intentar evitarlas, y así poder levantarnos cada día con un plan diferente y exquisito. Cada uno de nuestros caminos no tienen ni principio, ni fin. Nosotros somos el principio y el final. El camino es solo un simple sustantivo al que tenemos que enfrentarnos para conseguir algo convincente y decisivo. 
Ese fin, camino, meta o logro como queráis llamarlo, no se diferencia mucho de los objetivos. Diría yo, que son sinónimos y que todos te encaminan hacia el mismo fin que quieras alcanzar y lograr. En cada paso que demos, siempre habrá algo que nos paralice y nos dé un vuelco en nuestra razón de ser.
  
Porque simplemente,somos lo que somos.

Cada noche que pasa, trasnocho sin cesar, en lo que dirán, pero es que me resulta tan significante todo lo que siento por ciertas palabras que me rodean y satisfacen en esta cuatro paredes que recorren por debajo de la cama , y a su vez entre mis dedos, en estas ligeras teclas, con ese sonido tan intenso y lento ...

Simplemente, todo cuenta, todo pasa y todo nos detiene en la mayoría de las cosas que le damos mayor importancia. Por ello, todo va cambiando poco a poco...